PSICÓLOGA EN SEVILLA

Claves para hablar con quien ha vivido abuso sexual.

Índice

¿Y usted por qué no se defendió?, ¿Por qué no denunció antes? ¿Por qué no lo vio venir?… etc.

Frases como esas, nunca deberían  formar parte de  una conversación con una persona que necesita seguridad y comprensión después de sufrir abuso sexual y atreverse a contarlo. Esa manera de comunicación  provoca la culpa o la vergüenza y eso sólo nos lleva a la doble agresión y a ponerle las cosas más difíciles.

Estas son algunas de las claves en la comunicación, si alguien a quien conocemos nos cuenta o intuimos que ha sufrido abuso sexual:

1.- CONFIA EN TI:

 ¿Por qué a veces es tan difícil hablar con un familiar o amigo/a que es víctima de abuso sexual?

La sexualidad es un tema lleno de tabúes, miedos y represión. El cómo vivimos en general la sexualidad, consciente e inconscientemente, tiene que ver con nuestro desarrollo y educación.

La sexualidad es un “tema” que despierta muchos conflictos internos y si además se ha tenido la desgracia de tener experiencias sexuales traumáticas, nuestras alertas se incrementan.

Cuando queremos ayudar, el miedo a hacer daño o a no ser lo suficientemente buenos o el miedo a no hacer lo correcto, nos bloquea o nos hace vivir la comunicación de modo frio, estereotipado o dramático. Nos descentra y aunque se hace lo que uno mejor sabe, en ese intento se hace daño sin querer.

Tratar con la sexualidad no  es tan fácil.

2.-LA VULNERABILIDAD QUE NO SE VE:

Desde la psicología nos ocupamos de la experiencia y el sufrimiento humano que nada tiene que ver con los conceptos jurídico-legales.

Un abuso sexual es toda situación de indefensión o de inferioridad de la víctima en la que la sexualidad de un modo u otro queda comprometida.

La indefensión o inferioridad puede ser de muchos tipos psicológica o física, por superioridad (jerárquica, social, económica, etc), por ser una persona de confianza o del ámbito familiar etc.

Las acciones abusivas   pueden ser  desde besos, tocamientos, violaciones, miradas, agresiones físicas, agresiones psicológicas, medios digitales, etc. La clave fundamental  está en la vulnerabilidad vivida por el cerebro emocional. Este cerebro llamado límbico, es el que tiene programado automáticamente la evaluación de nuestra seguridad y la vulnerabilidad interna. Nada tiene que ver con la voluntad. Por eso cada experiencia es personal y única para quien vive el abuso.

3.-PACIENCIA, ES SU RITMO:

El cuando pasó no importa en ese momento. Para comunicarse con una persona que ha sufrido una agresión, da lo mismo si ha sucedido en ese momento, hace una semana hace meses o hace 20 añosEl cuidado y los pasos a tener en cuenta son los mismos.

Las memorias traumáticas pueden estar en distinto nivel de conciencia  en distintos momentos. Es difícil distinguirlo, por eso es importante no abordar el tema si la persona abusada no lo plantea,  aunque  nos lo hubiera contado anteriormente.

El cerebro sabe que intensidad tolera y si activamos memorias para las cuales no hay suficiente tolerancia en ese momento podemos provocar una desregulación que haga más difícil y lenta su recuperación.  La persona se puede desbordar o se puede bloquear.

Si se desborda la sensación a veces es de desahogo y liberación pero esto no es terapéutico, porque la respuesta a continuación del cerebro será bloquear más para que no vuelva a exponerse.

El estado interno de la persona puede ser muy vulnerable aunque no recuerde nada en ese momento. Porque aunque no esté en su memoria a corto a plazo, está en su memoria sensorial y en su manera de percibir al mundo y el contacto con otro ser humano. No está en su memoria presente pero si en sus reacciones y en su estado de alerta.

4.- CONFIA EN LA VICTIMA, LOS DETALLES NO IMPORTAN:

¿Qué ocurrió? ¿Cómo pasó?:

Otras preguntas que es tan natural hacerla como dañinas. La victima cuando cuenta que ha sufrido un abuso necesita su tiempo y una respuesta emocional regulada.

En esos momentos en los que una persona está exponiendo su intimidad, para su cerebro (y su corazón), la información principal es sensorial. Lo fundamental es la mirada, los gestos, la respiración, los movimientos de la persona con la que se está abriendo.

Recuerdo que Lidia, una mujer de 42 años cuando le dijo por primera vez a su madre que había sufrido abusos por parte de su padre, recordaba: “mi madre se quedó ahí mirándome, yo llorando, temblando y ella fue incapaz de acercarse”. Lidia no volvió a hablar del tema con su madre aunque entendía desde su lógica y su trabajo terapéutico que era una reacción natural y no la culpaba.

Con el paso del tiempo la madre de Lidia, alimentada por sus propios miedos y experiencias se había montado su película y daba por hecho que su marido, el padre de su hija, había violado a Lidia. Esto nunca pasó. 

Pero está madre desbordada por su propia ansiedad y ganas de ayudar siempre que tenia oportunidad le preguntaba a Lidia “¿pero que paso?, ¿fue jugando? ¿Te tocó?… Estas formas aunque no tenían la intención de agredir a Lidia, eran el efecto que producían.

La sociedad tampoco está preparada para abordar estos temas conflictivos. La negación es una defensa autentica de nuestro cerebro y aunque estas líneas no van sobre el ámbito jurídico,  si es llamativo e importante visualizar como ejemplo de lo difícil que es tratar estos temas que las denuncias de abusos o agresiones sexuales son las únicas que se cuestionan o se piensan que pueden ser falsas, en comparación con las de otro tipo de delito.

Los detalles de lo que pasó no son importantes en la comunicación de confianza. La clave es la importancia del soporte emocional más que hacer preguntas y dar soluciones. El cómo te cuenta lo que vivió te muestra el camino. No te importe si se repite o si cuenta cosas incoherentes o contradictorias. Las experiencias de abuso son muy intensas para el cerebro y juega con las memorias para poder procesar y regular la intensidad emocional.

5.- REAL O INVENTADO:

No necesitan un detective o un juez, necesitan tu apoyo, afecto y seguridad.

¿Real o Inventado?; esta cuestión es algo muy común tanto en los que escuchan como en la propia víctima. Muchas veces las personas con una experiencia sexual de abuso, duda de si pasó o si se lo está inventando. El cerebro tienes muchas maneras de protegernos de la locura. Y si esto le pasa a la victima, imagina la de veces que le pasa al entorno familiar y social de la victima. Volvemos a la negación porque nos ayuda a que no cunda el pánico. Hay que intentar por todos los medios no caer en la duda para acompañar el dolor y miedos de una persona que vivió abuso sexual. La duda es el miedo interno y su efecto sobre la victima es el rechazo.

Y si el abuso ocurrió en la infancia y en el contexto familiar o de confianza del niño, esta sensación de duda entre lo real y imaginado se da con más frecuencia.

En todo lo concerniente a las agresiones sexuales, además de la negación como estrategia de nuestro cerebro, tenemos también lo que en psicología se llama proyección o desplazamiento. Es decir, vivir en los demás algo propio. Es eso de hacer tuyas las guerras de los demás.

Es la manera  que nuestro cerebro límbico (el emocional) tiene para regular la intensidad interna (psicológica y fisiológica)  liberando algo de presión poniéndolo en la conciencia pero como experiencia de otra persona.

Mejor con un ejemplo: Julia vino a terapia por dolor crónico y trastornos digestivos. En su historia siempre aparecía una relación conflictiva con su hermana y siempre intentaba proteger a todas las mujeres de los abusos sexuales. Decía que era como una obsesión. Desconfiaba de cualquier hombre acercándose a una mujer o a una niña. Julia decía que vio como un tío suyo intento violar a su hermana pequeña. Las dos compartían dormitorio pero anteriormente era Julia, antes de nacer su hermana, la que pasaba en casa de su familia los veranos. Finalmente y lo que se pudo resolver en terapia fue un abuso que vivió Julia. Aunque la experiencia de abuso estaba fuera de su conciencia no estaba fuera de su vida ni de sus problemas. Cuando en terapia fue el momento y sus defensas se lo permitieron pudo librar esa batalla propia y desaparecieron sus problemas digestivos y sus dolores crónicos.

Nunca forzar a que una persona tome conciencia de que ha sufrido un abuso. Eso ni cura ni ayuda. Hay que tener mucha paciencia porque estaríamos repitiendo su trauma de invasión y abuso.

6.- RECOMENDAR AYUDA PROFESIONAL:

El apoyo afectivo y compresivo de la familia o de un amigo/a es muy importante. Este acercamiento al entorno de confianza suele ser el primer paso que da una víctima de abuso.

Y muchas veces este primer paso ocurre en los momentos más inesperados y a veces también fuera de contexto. En ocasiones incluso con personas que no son muy conocidas, la victima estalla se le caen las defensas y “lo suelta”.

Esta primera vez es muy importante y nunca debe dar miedo después de escuchar, recomendar el apoyo profesional para que la herida quede resuelta en todos sus aspectos y memorias. La herida de abuso cambia la manera de percibir al mundo y a los demás porque deja siempre un estado de alerta activado en una parte de nuestro cerebro. Desactivar ese estado crónico de alerta, muchas veces inconsciente, repara la autoestima de la persona y recupera unas relaciones afectivas sanas y seguras.

  belenyago37 (1) psicóloga sanitaria especializada en terapia T.R.E

hablar con mi hija de abuso sexual

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Belén Yago, psicóloga sanitaria en Sevilla
Soy especialista en psicoterapia para personas como tú que se preguntan cómo tener una vida más equilibrada, segura y feliz. Reserva tu cita para empezar tu terapia conmigo
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