PSICÓLOGA EN SEVILLA

No se decir NO a los demás. Una historia de cuando empezó el amor.

Índice

Si digo que NO, soy egoísta,

Si digo que NO, soy una mala persona

Si digo que NO, no me querrán… se enfadarán conmigo

Si digo que No, me sentiré totalmente culpable.

Si digo No, no me valoraran en el trabajo.

Si digo que no, pareceré débil.

¿Te suena?… Si estás pensando en que  es empezar ahora  a decir No… yo no lo haría de momento.

Como construir sin destruir:

Te propongo un ejercicio simple de 4 preguntas:

¿En qué aspectos de mi vida me cuesta decir que NO?

Hazte esta pregunta: ¿dónde he tenido problemas esta semana para decir que no?

¿Dónde hay un no que se quiere decir, pero no se dice?

Aparece en dos áreas principales. Aparece en el trabajo y en el personal. Y se manifiesta en las relaciones.

Por ejemplo:  mi pareja me ha pedido dar un paseo pero yo estaba cansado, no he dicho que no.

Mi pareja quería tener sexo y no dije que no.

O mi jefe quería encargarme otro proyecto y yo no podía, pero lo acepté de todos modos porque no quería decir que no. Mi hija me pidió que cuidara de su hijo yo tenía planes pero los cancele y no le dije no.

Escríbelo ¿puedes encontrar algún momento de esos? Si no los encuentras a lo mejor no los hubo o es que tu cerebro cognitivo protege al emocional. Pero la tensión afectiva está en el emocional y si quieres seguir intentándolo busca situaciones en las que dijiste, me da igual, no importa, no te preocupes yo lo puedo hacer, etc.

¿Qué historia me cuento sobre por qué no dije no?

Si digo que no, soy culpable, soy malo, soy egoísta.

No debería, no tengo derecho a decir que no, no me querrán, etc.

Pensarán mal de mí.

¿Qué historia te cuentas a ti mismo? ¡Si!, atrévete a escribirlo o simplemente cuéntatelo en voz alta, ¿puedes?

¿Esa historia que me cuento es realmente cierta?

Si tú me llamas para invitarme a tomar un café y te digo que no, que lo siento, que hoy estoy muy cansada. ¿Me dirías que soy egoísta?  O ¿preferirías que te dijera la verdad sobre mí?

¿Entonces si no me lo dirías a mí, para qué te lo dices a ti mismo?

Y si entraste a pensar me ha dicho que no porque no quiere estar conmigo… no te hagas trampas eso no forma parte de este ejercicio. El cerebro cognitivo vuelve impedir que entres en el sitio emocional.

¿Cuál es el impacto en mi cuando digo que no?

Hay fatiga, hay resentimiento, culpabilidad, entran los pensamientos en bucle, ansiedad, rigidez muscular, tics,  no duermo… uff, la espalda, ayy el cuello…

Impacto en los pensamientos e impacto en el cuerpo…. Si decidiste hacer este ejercicio, escribe, escribe todo forma parte de la experiencia somos cognitivo corporales.

No te preocupes, todo lo que escribes no tienen que ser verdades absolutas sólo son posibilidades para poder trabajar ese dilema. (Este es un ejercicio que le escuché a G.Mate que se suele ser muy pragmático.)

¿Cómo te fue con las 4 preguntas?,  

 Si te quedas en blanco… piensa en otra persona que conozcas porque a veces, al cerebro cognitivo  le es más fácil ver el emocional  en los demás que en uno mismo.

Recuerda que cuando se quiere cambiar algo típico de nuestro carácter, el centinela de nuestro cerebro va a actuar para cuidar de ti y que nada cambie, evitando que llegue información nueva a tu conciencia. Estamos hechos así.

Todo esto que escribes en este ejercicio, no es una verdad absoluta, pero nos da una posibilidad de poner en contexto y trabajar en terapia con todo lo que se construye alrededor de no decir No.  

¿Y de dónde viene eso de no decir no?

Lo que sientes en esas situaciones es la  tensión afectiva o conflicto interno de elegir.

¿Cuál es el dilema?:   mantener la relación o ser uno mismo. 

En la primera infancia somos realmente vulnerables y no tenemos capacidad de elección.

El único objetivo del cerebro es la supervivencia a toda costa y coste. Y la supervivencia en esos primeros años de vida depende del apego.

El apego es el impulso natural e instintivo más fuerte y necesario. Su función es mantener juntos a la criatura recién nacida y a su progenitora y cuidadores para ser cuidado hasta que pueda hacerlo por sí mismo.

Nacemos sabiendo decir No, primero con el organismo y el cuerpo y a partir del año y medio con palabras.

En esos momentos nuestros adultos y sus circunstancias son nuestro contexto de apego y algo ocurre desde el nacimiento y el desarrollo, que de repente nuestros NO, pierden valor y aprendemos a decir SI cuando necesitamos decir NO.

Y es entonces cuando el cerebro emocional del niño por imperativo biológico, va a hacer todo lo posible por mantener el vínculo de apego y se produce una ruptura en la integración de su personalidad, autoestima y afectividad.

Lo que tenemos en esa etapa para comunicarnos y relacionarnos son las emociones.  Comienza el dilema y lo resuelve con la adaptación porque todavía nuestro cerebro no tiene las herramientas cognitivas necesarias para resolver el dilema. En esa etapa lo que tiene son las herramientas necesarias para responder  y eliminar la tensión.  Pero de adultos ya no es así.

En el vínculo de apego se construyen   la seguridad para el desarrollo de la identidad y la autoestima que luego va marcar nuestra vida de adultos, la forma de relacionarnos y la forma de aprender.

¿Cuál es la solución entonces?

Si estás pensando en empezar a decir no a tu pareja, a tus jefes, a tus hijos, a tus amigos… yo no lo haría así de golpe y porrazo.

Si estás en un momento complicado y sin saber muy bien como seguir, yo te puedo ayudar a descubrir cómo superar tus miedos, como gestionar tus emociones y cómo tomar las mejores decisiones.

No decir no es la historia de muchas renuncias pero también es la historia de muchos Si escondidos y dañados.

Decir si a los demás también esconde el no a uno mismo y eso llega un momento que nos rompe. Lo he visto en muchas personas que de repente después de una vida de lucha en la que ya lo tienen “todo” se vienen abajo o explotan y quieren decir a todo que No.

Esa tensión acumulada no resuelta lleva a crisis personales y a rupturas de relaciones y las soluciones se convierten en escapes autodestructivos más que en  reparadores.

Cómo te suena si te digo que la solución entonces sería aprender a decir si a uno mismo.

¿Y cómo se hace eso?

TERAPIA COGNITIVO-CORPORAL en 3 fases: para mi así fue mi camino.

FASE I:

¿Quién soy? ¿Cómo soy? ¿desde qué parte de mi me relaciono?

TRABAJO CON EL CARÁCTER:

OBJETIVO: Trabajo con esas versiones tuyas que te protegen y te boicotean a partes iguales.

EFECTOS: AUTOCONOCIMIENTO E IDENTIDAD.

FASE II:

TRABAJO DE APEGO:

OBJETIVO: Ayudar a la persona a reparar el desajuste de apego en el juego de posesión e interacción con la figura de cuido (la terapeuta).

Es un entrenamiento en desadaptar respuestas típicas que ya identificaste y aprender esas nuevas formas que buscas de expresarte y mostrarte.

Esto irá creando nuevas experiencias en tu cerebro, de no sentirte juzgado y poder sentirte visto, comprendido o acompañado, para pasar a la siguiente fase.

EFECTOS: LA SEGURIDAD Y LA AUTOESTIMA.

FASE III:

TRABAJO CON EL TRAUMA: La herida no son las circunstancias, es lo que pasa internamente en esas circunstancias.

OBJETIVO: En esta fase, afianzamos esas nuevas respuestas para integrarlas en tu momento vital y recuperar la vida que deseas en esta etapa.

EFECTOS: INDEPENDENCIA Y AUTONOMÍA SANA

El aprendizaje cognitivo-corporal, no es lineal y las fases se solapan. El trabajo cognitivo-corporal, es lo más parecido a como aprendemos y maduramos en la experiencia de la vida. Está fundamentado, en la teoría del apego, teorías del carácter y la personalidad, estudios sobre el trauma  y teoría polivagal.

Es un trabajo emocionante y dinámico.  El trabajo verbal, que todos identificamos con lo que se hace en psicología, se puede combinar según el caso concreto, con ejercicios cognitivos, ejercicios expresivos, ejercicios de movimiento, técnicas de contacto, resolución de dilemas, técnicas de descarga y carga de tensión, ejercicios energéticos y de calma, etc.  En fin como la vida misma pero en un espacio seguro.

Esta forma de trabajar, es la que llevamos años explorando muchos  profesionales valientes de la medicina y la psicología que somos psicoterapeutas y también cada vez  más profesionales de la salud y del bienestar se suman a estos avances que poco a poco va confirmando la ciencia. Son muchos años de investigación y primeramente experimentando con nosotros mismos recibiendo años de terapia y verificando cada paso y sus efectos.

Y cuando algo funciona quieres compartirlo. Yo lo aprendí de mis maestros/as de psique y una vez digerido, lo ofrezco como posible camino y mis pacientes que descubren que hay formas diferentes de hacer terapia y de encontrar soluciones más plenas.

Al amor, al hambre, a la soledad, a la ira, a la alegría, al miedo, etc. no se accede por la razón, todo eso tiene más que ver con los 5 sentidos y nuestros sentimientos condicionados y la sensación de confianza y seguridad.

Las personas somos más que nuestras circunstancias.

psicóloga sanitaria especializada en terapia T.R.E
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Belén Yago, psicóloga sanitaria en Sevilla
Soy especialista en psicoterapia para personas como tú que se preguntan cómo tener una vida más equilibrada, segura y feliz. Reserva tu cita para empezar tu terapia conmigo
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