
Algunas respuestas
Hay muchas personas que me habéis contestado que “depende del acuerdo al que haya llegado la pareja”.
Otras respuestas han ido en la dirección de que en muchos aspectos, un robot sexual puede ser simplemente una herramienta para masturbarse. Es decir no es diferente a cualquier otro juguete sexual.
Sin embargo sería demasiado ingenuo plantearlo sólo en esos términos.
También ha habido respuestas del tipo: “si desarrollas un vínculo afectivo con ese robot si que sería una infidelidad”.
Estamos viendo, con el caso de las redes sociales, con el uso de dispositivos, internet, etc., que la tecnología avanza y entra en nuestras vidas a una velocidad que la legislación no puede alcanzar. Y acabamos prohibiendo como en Australia y en trámite en Europa, lo que anteriormente estaba permitido e incluso recomendado y/o exigido. Una vez que hace el daño aparece la prohibición.
Para la cuestión de los robots humanoides y sexualidad aun suena a futuro distópico y puede que pasen décadas hasta que se convierta en un problema real.
¿Cómo prepararnos entonces? Si nos es tan difícil a veces relacionarnos con personas … ¿cómo no va a serlo el volcar nuestros temas tabúes, inseguridades, traumas o trastornos con un robot?
La sexualidad en la pareja es un área clave en la que juegan muchos aspectos de la persona.
Respecto a la infidelidad sexual, la ciencia, la biología, la psicología, la cultura, la legislación, los usos y costumbres, tiene verdades diferentes y en muchos casos contraria y excluyente.
¿Es la infidelidad motivo de ruptura?
que a las personas cuando preguntamos no nos gusta que nos contesten con otra pregunta… aun así yo contesto: ¿Es el momento ahora de decidir eso? Y para eso si que tengo respuesta: NO.
En el momento de conocer una infidelidad, no es el momento de decidir romper. Eso tan sólo estaría al servicio del presente inmediato de la necesidad de distanciarse y acabar con el dolor, o la sensación de traición.
En la sexualidad se lían muchos aspectos de la persona. En la manera de crear vínculos y afectos se entremezclan traumas, desajustes de apego, estados de estrés, la paternidad y maternidad, el ritmo de la vida… un sin fin de factores en la que la infidelidad puede que no sea el problema y tan sólo sea la respuesta disruptiva. Es lo que llamaríamos el “síntoma” pero no la “enfermedad”.
¿Confesar la infidelidad?

No, No y mil veces no.
La culpa, el remordimiento no son buenos contextos para tomar ese tipo de decisiones o conclusiones.
También aparecen pensamientos del tipo ¿será que ya no estoy enamorado/a? ¿será que ya no le quiero?
Cuando nuestra cabeza rumia desde este sitio, lo que sabemos es que no es el momento de decidir eso. Ese tipo de pensamientos o emociones nos indican que hay shock y sólo tenemos perspectiva de túnel.
¿Es distinto preguntarse por ejemplo?: ¿Cómo he llegado a esto?
Conocerte más, ordenar tu cabeza y ver que es lo que te está pasando saliendo del autojuicio y de la autocrítica es la clave para resolver ¿qué es lo que quiero? Y encaminarte hacia el ¿cómo lo consigo?
La infidelidad no es el problema, es la respuesta desadaptada “reguladora” de algo, que necesita funcionar y no va bien.
Hemos hablado de infidelidad sexual, pero también, hay muchas personas secuestradas por el trabajo, por el ordenador, por la comida, por la ansiedad, por las series, por el gimnasio, por la lectura etc. Hay muchos sustitutos de la sexualidad y de la intimidad.
Las imágenes que acompañan mis palabras, forman parte de un excelente artículo, de la periodista IXONE DIAZ LANDALUCE. Publicado en el XL Semanal de ABC. Nº.: 1644 de 28/04/2019. Que trata sobre el uso de estos robots y todos los dilemas sociales, afectivos y éticos que plantea la llegada de las maquinas inteligentes. Es de 2019 pero es de gran actualidad muy recomendable su lectura.

