Cómo unirse al ritmo de la regulación

En las relaciones en las que abundan las experiencias de falta de sintonía, nos convertimos en maestros de la supervivencia. En cada una de nuestras relaciones, el sistema nervioso autónomo «aprende» sobre el mundo y se tonifica hacia habitos de conexión o protección.

Regulación a través del cuerpo

Mientras que Leonardo da Vinci pintaba «La Gioconda » y Copérnico colocaba el sol en el centro del universo, Descartes, en la línea de los antiguos filósofos griegos que creían en la separación de la mente y la materia, definía el dualismo. A partir de este legado duradero, el dualismo cartesiano ha dado como resultado a médicos que tratan el cuerpo y a terapeutas que trabajan con la mente. Este modelo biomédico aportó una gran cantidad de conocimientos y tecnologías médicas para tratar enfermedades y al mismo tiempo limitó nuestra comprensión del papel  de la mente en la experiencia de la salud (Mehta, 2011). Hasta hace poco, la psicoterapia se ha centrado en la mente, mientras que prestar atención al cuerpo ha sido una idea tardía. Van der Kolk (2014) señala que, aunque la conexión entre la mente y el cuerpo en el pasado ha sido descartada por la ciencia occidental, la comprensión de esta conexión está cambiando indudablemente la manera en que los terapeutas tratan el trauma. Están empezando a apreciar que la terapia efectiva se orienta al cuerpo. Las psicoterapias orientadas al cuerpo se basan en la creencia de que la relación del paciente consigo mismo, el compromiso con los demás y el movimiento en el mundo son inherentemente una experiencia de mente y cuerpo (Bloch-Atefi y Smith, 2014). La gama completa de experiencias, desde el trauma hasta la alegría, aparece en el cuerpo y el sistema nervioso cuenta la historia.

TACTO

Teoria polivagal en terapia

“Tocar puede significar dar vida”

                                                                                              Miguel Ángel

Comienzo de la psicoterapia

Desde los propios comienzos de la psicoterapia, ha habido desacuerdos sobre el uso del tacto. Freud comenzó adoptando el tacto y luego lo rechazó. Ferenczi y Reich, contemporáneos de Freud, consideraban el cuerpo como una parte integral de la curación psicológica y eran defensores del tacto. Hoy en día, no es común enseñar el contacto físico en una relación terapéutica y de hecho, a menudo se advierte en su contra (McRae, 2009). Aunque puede usarse como curación, para muchos pacientes las experiencias pasadas con el tacto han sido perjudiciales y puede que las experiencias con el tacto no sexual hayan brillado por su ausencia. Tanto para los terapeutas como para los pacientes, el uso del tacto interpersonal puede resultar confuso. 
El tacto es una de las formas básicas en que nos comunicamos. Si observamos el tacto a través de una perspectiva evolutiva, las personas que trabajaron juntas sobrevivieron y tuvieron éxito y puede que el contacto físico promoviera esa cercanía (McGlone citado en Denworth 2015). El tacto es el primer sentido que emerge en el útero y el más desarrollado al nacer. La piel es el órgano humano más grande y el tacto es parte integral de nuestro crecimiento y desarrollo. Las experiencias táctiles tempranas dan forma a las experiencias adultas (Gallace y Spence, 2010).

La ciencia emergente

La ciencia emergente en torno al poder curativo del tacto es innegable. Provoca, modula y comunica emociones (Gallace y Spence, 2010). Se ha descubierto que le tacto materno continuado durante el paradigma del “rostro inexpresivo” de Tronick, disminuye el impacto fisiológico de la falta de disponibilidad facial de la madre (Feldman, Singer y Zagoory, 2010). En un estudio de 2009, los participantes adultos que recibieron un masaje con presión moderada experimentaron un cambio del sistema nervioso simpático a la actividad vagal, mientras que el masaje ligero incremento la respuesta del sistema nervioso simpático (Diego y Field, 2009). El tacto estimula el sistema nervioso autónomo y la estimulación vagal fomenta la reducción de la depresión, el dolor y el estrés y aumenta la función inmunológica (Diego y Field 2009).
Al referirse a Feldenkrais, Doige escribió: “El tacto siempre fue importante para él porque creía que cuando su sistema nervioso se conectaba con el de otra persona, formaban un solo sistema, un nuevo conjunto… una nueva entidad” (Doige, 2015, p.183).

El acto de tocar

El acto de tocar proporciona información a la persona a la que se está tocando (el paciente) sobre el estado de la persona que toca (el terapeuta). El tacto puede transmitir presencia y empatía (Connor y Howett citados en Papathanassoglou y Mpouzika 2012). Muchos pacientes sufren de falta de contacto interpersonal en que Tiffany Field, directora del Instituto de teoría polivagal en terapiaInvestigación del Tacto en la escuela de Medicina de la Universidad de Miami, llama “hambre de contacto” (Field 2014). Con la advertencia contra el tacto tan presente en la práctica de la terapia, los pacientes pueden sentirse intocables. ¿Cómo podría afectar esto al estado autónomo de un paciente y a la historia que lo acompaña?.

Hablar y enseñar sobre el tacto

Hablar y enseñar sobre el tacto a través de una perspectiva polivagal es una forma segura de introducirlo en el proceso terapéutico y de ayudar a tus pacientes a explorar las capacidades de regulación de contacto amistoso. Volviendo a su mapa autónomo, los pacientes pueden identificar qué tipo de contacto aporta valor vagal ventral, malestar simpático y adormecimiento vagal dorsal. Al observar las respuestas autónomas al tacto de forma separada a los elementos de la historia, la experiencia del tacto puede explorarse como un evento fisiológico y evaluarse a lo largo de un continuo que va desde la angustia al placer. Sin la historia circundante, los pacientes comienzan a construir una nueva relación con el tacto. Son capaces de identificar las señales autónomas de seguridad y de peligro que rodean sus experiencias táctiles. Luego pueden volver la vista hacia experiencias táctiles anteriores, rastrear sus respuestas autónomas de conexión o protección y empezar a reescribir su historia psicológica.

En todo el mundo

En todo el mundo, las personas usan la conexión física como saludo ya sea tocando frente con frente, frotándose la nariz, besando una o ambas mejillas o con un apretón de manos. El apretón de manos es una práctica antigua que ya se puede observar en relieves griegos, que se menciona en la Ilíada y en la Odisea de Homero y que aparece en monedas romanas. Con un apretón de manos, entramos en una relación recíproca. Se ha demostrado que comenzar una interacción social con un apretón de manos aumenta las percepciones de confianza de las personas, activa su evaluación positiva de competencia y fiabilidad y reduce los comportamientos de evitación (Dolcos, Sung, Argo, Flor-Henry y Dolcos, 2012).
Saludar a los pacientes con un apretón de manos puede enviar señales de seguridad a sus sistemas nerviosos y crear una disposición vagal ventral para entrar en la alianza terapéutica. Terminar la sesión con un apretón de manos puede ser una afirmación de la conexión terapéutica. La forma cotidiana de expresar la conexión y la intención a través de un apretón de manos activa una respuesta autónoma y ofrece una manera abierta y sencilla de hablar con tus pacientes sobre el contacto y rastrear y de ayudarlos a rastrear su respuesta autónoma. Al atraer la atención consciente a la experiencia táctil, rastrear las reacciones a través de la jerarquía de respuesta autónoma y participar en una conversación explicita, el tacto puede sacarse de la experiencia implícita de la neurocepción y trasladarse a la conciencia explicita.

Si un terapeuta no se siente cómodo

Si un terapeuta no se siente cómodo con el contacto, no puede incorporarlo de forma efectiva a su trabajo con pacientes. Hablar sobre el tacto es algo que muchos terapeutas y pacientes evitan y, sin embargo, participar en esa conversación normaliza la experiencia del contacto amistoso interpersonal. No tener una conversación sobre el tacto dice tanto de tus pacientes como tenerla. Crear un acuerdo acerca del contacto es un proceso rico que se desarrolla a medida que avanza la terapia.
Considerar el tacto a través de la lente autónoma y mantener ese enfoque al hacer uso de él, brinda seguridad a la poderosa experiencia de conexión creada a través del contacto físico.
Con el mapa autónomo como guía, los terapeutas y los pacientes pueden crear acuerdos sobre el tacto con fundamento autónomo. La experiencia de crear un acuerdo sobre el tacto es una oportunidad para ver las respuestas que genera, separar la respuesta fisiológica de la historia psicológica y probar pequeños experimentos con diferentes tipos de contacto interpersonal.
Para cuando se haya explorado completamente un acuerdo de contacto, los terapeutas y pacientes habrán identificado juntos cualidades de corregulación de diferentes tipos de contacto y determinaran cuando ofrecerlo y cuando evitarlo.

El tacto un modo efectivo de comunicación

El tacto es un modo efectivo de comunicación cuando está diseñado para transmitir un mensaje especifico y se usa regularmente entre personas que entienden tanto el modo como el significado (Bezemer y Kress, 2014). Con estos elementos en mente, habla con tus pacientes sobre el contacto y crea un entendimiento compartido de Corregulación. ¿Qué tipo de tacto es un regulador efectivo? ¿Qué tipo de tacto es posiblemente desregulador? ¿Cuándo podría ser útil la regulación a través del tacto durante la sesión terapéutica? Las respuestas a estas preguntas serán diferentes a cada paciente. Uno puede decirte que quiere que le toquen el hombro, mientras que otra solo quiere que le toquen la mano. Algunos pacientes quieren contacto cuando comienzan a sentir un movimiento vagal dorsal hacia la disociación. Muchos pacientes en un estado de activación simpática sólo quieren que estás allí a distancia. Además de ofrecer una mano o tocar el brazo, la rodilla o el hombro, otra práctica táctil es colocar una mano en el centro de la espalda de un paciente. Esto a menudo activa la energía vagal ventral y en particular es también donde está el aspecto posterior del chacra del corazón. Al nombrar lo que estás haciendo (“Estoy poniendo la mano en medio de tu espalda para invitar a tu vago ventral a que realice más actividades: siente el comienzo de esa energía reguladora”), conduce la atención de tu paciente a las capacidades de regulación del sistema vagal ventral, recordándole el recurso inherente que suponen. Además de sentir el contacto seguro de tu mano y un aumento de la energía reguladora, la proximidad de sentarte al lado de tu paciente añade la calidez de sentarse juntos, algo que los pacientes a menudo perciben como una experiencia segura de contacto interpersonal.

Alternativa al tacto 

Como una alternativa al tacto cuando el contacto interpersonal no está disponible o no se desea y también como un añadido al contacto interpersonal, tanto el autocontacto de tu paciente como hacerse eco de él son dos opciones afectivas. Nombrar el resultado autónomo deseado recuerda al paciente que su sistema nervioso es un recurso biológico listo para activarse al servicio de la regulación.

Nota a los lectores:  Los estándares de la práctica clínica y su protocolo cambian con el tiempo, y no se garantiza que una técnica o recomendación sea segura o efectiva en y todas las circunstancias. Este libro está concebido ( al igual que este articulo) como un recurso de información general para profesionales que ejercen en el campo de la psicoterapia y la salud mental, pero no sustituye a la formación pertinente, a la revisión de pares ni a la supervisión clínica. Ni la editorial ni la autora puedan garantizar la exactitud, eficacia o idoneidad absolutas de ninguna recomendación particular en todos los aspectos.              Las fotos del articulo no forman parte del libro.

«En la teoría polivagal en terapia», Deb Dana (autora de este libro), transforma con brillantez una teoría basada en la neurobiología en una práctica clínica y hace que la teoría polivagal cobre vida». Stephen W. Porges

Este artículo es un extracto del Libro de Deb Dana La tepría polivagal en Terapia. Cpopyright 2019  Editorial ELEFTHERIA, S.L.

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